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Posturas de Yoga

Posturas de Yoga

Posturas de Yoga para principiantes. Hoy te mostraremos las posturas básicas de Yoga, una forma ideal de empezar la práctica del Yoga para principiantes. Todas las posturas son muy fáciles de hacer. Con ellas, aprenderás a obtener resultados casi inmediatos como beneficios físicos, mentales y espirituales, llevando todo tu cuerpo a un estado de relajación puro. Realizar estas posturas son una excelente forma de empezar el día, se pueden realizar a primera hora de la mañana y así contribuir a comenzar la jornada cargados de energía.

Las posturas básicas de Yoga

Para hacer estas posturas necesitarás un lugar idóneo, con un profesor y con clases de Yoga presencial. Por el contrario, si no puedes acudir a clases siempre puedes hacerlas en casa. Te serán muy útiles para comenzar tu andadura y llegar a ser un experto o experta Yogui. Si quieres cambiar tu forma de vida para sentirte mejor en todos los aspectos, a continuación te aprenderás algunas de las mejores posturas de yoga asanas para que puedas conseguirlo fácilmente.

Sukhasana

Se trata de una postura de yoga considerada como fácil, en la que debes alargar tu columna al tiempo que relajas tus hombros y tu barbilla permanece paralela al suelo. Lo importante es que debes intentar sentarte sobre los isquiones y luego cruzar las piernas sin que esto impida que puedas concentrarte en tu respiración. Es una postura que te ayuda a relajarte, fortalecer la espalda, además de obtener mayor flexibilidad en los tobillos y rodillas.

Tadasana

Otra de las posturas de yoga asanas más recomendables es la conocida como postura de la montaña o Tadasana. Es una postura que tienes que hacer con los pies juntos y separados al ancho de tus caderas, con los brazos estirados, la cadera levantada y los glúteos relajados. Debes bajar el sacro y elevar un poco tu pecho. Por su parte, tu cabeza debe mirar al frente de tal manera que tu coronilla te ayude a poner en vertical tu cuerpo. Debes tener los hombros relajados y tus pies enraizados completamente, asegurándote de mantener el arco natural de tus pies, sin que coloques todo el peso de tu cuerpo en los talones. Lo ideal es que distribuyas tu peso por igual formando un triángulo. Por lo que respecta a sus beneficios, esta postura te ayuda a ser consciente de los apoyos de tu pie, así como los desequilibrios en la cadera y la espalda. Además de abrir uno de tus chakras.

Dwi Pada Pitham

En este caso es una postura en la que debes tumbarte en el suelo boca arriba, recogiendo las piernas y acercando tus pies a los glúteos. A continuación debes levantar la cadera poco a poco utilizando solamente la fuerza de tus piernas. El movimiento debe ser tal que tus cervicales queden estiradas evitando hacer un esfuerzo extra con el cuello. Para regresar a la posición inicial, debes hacerlo lentamente en orden inverso al que has hecho anteriormente. Si la haces bien, esta postura te ayuda a estirar la columna y ampliar el pecho, además que te ayuda a fortalecer las piernas y los glúteos.

Balasana

Lo que se busca con esta postura es que recuperes la calma y que al mismo tiempo puedas sentir tus respiraciones, abriendo y alargando tu espalda. Comienza por sentarte sobre tus talones, asegurándote que las costillas queden sobre tus muslos y que tus brazos se relajen al lado de tu cuerpo. Tu cabeza puede permanecer con la frente en el suelo o incluso sobre tus manos. Los beneficios de esta postura incluyen la relajación muscular de la espalda, así como la liberación de la presión sobre el nervio ciático.

Bidalasana

Otra de las posturas asanas de yoga que consiste en que asumas una posición a gatas, con las piernas abiertas al ancho de tus caderas y con las rodillas alineadas precisamente a las caderas. Debes colocar los hombros, los codos y las muñecas de tal manera que formes una línea perpendicular al suelo. Entonces, cuando inhalas, tu espalda se curva hacia el suelo, mientras que cuando exhalas, arqueas la espalda en dirección al techo. Esta postura además de ayudarte a relajarte, también te beneficia en el sentido que fortalece los músculos de la espalda, así como la zona pélvica.

Bhujansana

Conocida como la postura de la cobra, es una de las mejores posturas de yoga en la que debes colocar tus manos a la altura de tu pecho en el suelo. Teniendo tus manos activas y con el soporte de tus brazos, debes elevar la cabeza y el corazón cuando inhales. En ese momento debes tirar los hombros hacia atrás, abriendo tu pecho y al mismo tiempo empujando la pelvis hacia abajo. Debes asegurarte de mantener las piernas y los glúteos activos para que las piernas permanezcan bien alineadas, evitando que los glúteos se contraigan. Cuando la haces correctamente, esta postura te ayuda con la flexibilidad de la columna.

Adho Mukha Svanasana

Se le conoce como la postura del perro boca abajo porque asumes una posición a gatas elevando la cadera y llevándola hacia arriba y hacia atrás lo más que puedas. Tu cuello debe permanecer relajado y los hombros tienen que quedar alejados de tus orejas. Cuando hagas esta postura es importante que tu espalda se alargue, no obstante que inicialmente no puedas estirar bien las piernas ni que tus talones toquen el suelo. Con la práctica constante, esta postura te ayuda a fortalecer la espalda.

Utkasana

Es una de las posturas de yoga más fáciles de hacer, sin embargo para realizarla correctamente tus pies deben permanecer juntos y paralelos. Debes mantener tu peso distribuido en la base, con las rodillas flexionadas, elevando el pecho y los brazos, asegurándote de mantener la curvatura natural de la espalda. Tus brazos siempre deben estar paralelos y bien estirados y debes mantener esta posición durante tres respiraciones. Es una postura ideal para fortalecer los brazos y los hombros.

Uttanasana

Es una de las posturas de yoga ideales para estirar las isquiotibiales y también para relajar la espalda. Asumes una posición en la que tus brazos, cuellos y hombros tienen que estar completamente relajados. En esta postura la gravedad se hace cargo del trabajo para la flexión de la columna.

Vrikshasana

Esta es una postura de Yoga conocida como el Árbol que es adecuada para tomar conciencia de tu equilibrio. Para realizar esta postura, debes asumir primero la postura Tadasana, dejando el peso de tu cuerpo sobre una de las plantas de tus pies y levantando un poco el otro. Después debes abrir tu pelvis y colocar el pie que tienes suspendido sobre la cara interna de tu otra pierna en la zona de abductor. Cuando consigas estabilidad en esta postura, entonces debes elevar los brazos y unir las palmas de tus manos con los hombros relajados. Para deshacer la postura simplemente tienes que seguir el orden inverso, asegurándote de no perder el equilibrio en el proceso. Esta postura te ayudará a mejorar el equilibrio, así como la estabilidad y al mismo tiempo contribuirá a fortalecer los músculos del pie y del tobillo.

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