Trois-Rivières y Québec

Hoy ya nos vamos de Montreal, dejamos esta preciosa ciudad para ir a otra bien distinta: Québec. Antes de coger la autopista hemos conducido hasta el estadio Olímpico de Montreal (que queda un poco alejado del centro) para ver la Tour de Montreal, una torre de 45º de inclinación y 175m de altura.

Se puede subir a lo alto, desde donde (en teoría) se tiene una buena panorámica de la ciudad. Y de ahí hemos ido directos a Trois-Rivières a desayunar, donde hemos llegado hacia las 11h (está a 1,5 h de camino desde Montreal).

Hemos escogido una pastelería situada en la esquina de la Rue Notre Dame y la Rue des Fochas, las dos principales arterias del pueblo, donde hemos tomado un café buenísimo y una napolitana de chocolate … un buen desayuno a media mañana, cuando aquí están punto de comer. Después hemos dado una vuelta por el casco histórico del pueblo, lleno de bares y restaurantes, pasando por la Catedral, el Ayuntamiento y el paseo marítimo.

Trois-Rivières es un buen lugar para hacer una parada entre Montreal y Quebec y descansar un rato. Es muy agradable.

Al salir del pueblo, con ayuda del GPS hemos llegado a la cabaña de azúcar Sugar Shack Chez Denny (195 Rue de la Sablière, situada en un barrio residencial de Trois-Rivières), donde nos explicaron el proceso de elaboración del caramelo de arce y nos la han dejado probar.

Aquí en Canadá son los productores principales del mundo de jarabe de arce; con este se hacen (principalmente) caramelos, mermelada y mantequilla. Parecía que la cabaña estaba cerrada, porque no había nadie por fuera, ni tampoco ningún cartel. Pero nos hemos acercado y hemos oído música y gente cantando … así que hemos entrado para ver qué pasaba allí dentro. Nos hemos encontrado en un oscuro comedor y bastante lleno de gente mayor y niños pequeños, cantando y bailando!

Algo muy extraño a la 13h del mediodía … La mujer nos preguntó si queríamos comer, y le hemos dicho que no, que sólo veníamos para conocer la elaboración del caramelo … Muy bonita, enseguida ha visto que somos españoles y se ‘ nos ha puesto a hablar castellano. Nos ha llevado a una cabaña pequeña donde nos explicó el proceso de elaboración del caramelo para nosotros dos solos (totalmente gratuito) y nos la ha dejado probar. Es muy dulce, pero está buenísimo! Nos ha recomendado que probamos el whiskey con un chorrito de jarabe de arce (cada dos unidades de whisky, una de jarabe de arce), así como las tostadas con mantequilla de arce.

Hacia la 13: 30h cogíamos el coche hacia Québec, donde hemos llegado a las 15h. El “B & B de la Tour” es una casa espectacular, preciosa por fuera y por dentro, muy bien cuidada, con una decoración clásica y elegante, situada a 10 minutos andando del centro de la ciudad. Hacia las 16h hemos salido a visitar la ciudad de Québec. Hace solo, así que nos ponemos fresquitos … No nos esperábamos el frío que pasaríamos después!

Paseando por la Gran Allée, una de las avenidas principales fuera del recinto amurallado (bares y restaurantes), hemos pasado por el hotel de la Concorde, que dispone de un restaurante giratorio en su planta superior con vistas panorámicas de la ciudad.

También hemos pasado por las puertas de la Ciutadella y por el edificio del Parlamento, rodeado de jardines. Todo precioso. Desde aquí se puede acceder fácilmente al edificio donde se encuentra el Observatorio de la Capitale (abierto sólo de 10 a 17h), que desde su mirador permite observar la ciudad, el río y, si el día es claro, incluso Las Laurentides.

La Grand Allée lleva hasta la puerta de Saint-Louis, donde comienza la Haute Ville de la ciudad amurallada. La verdad es que todo es precioso, con callejuelas empedradas lleno de artistas (como la Rue du Tesoro), plazas, pequeños parques, restaurantes elegantes, tiendas, galerías de arte…

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