Kamakura

Hoy vamos a visitar Kamakura. Nos hemos levantado a las 6 y poco más tarde de las 7h hemos salido del hotel hacia la estación de JR Hamamatsucho. Hoy activamos el Japan Rail Pass (JRP a partir de ahora), que lo compramos para dos semanas, y nos servirá hasta irnos hacia las islas Yaeyama.

Para llegar a Kamakura desde Tokio, hay que tomar la JR Yokosuka Line. Nosotros hemos tenido que ir previamente a Shinagawa Station para hacer el transbordo, y el tren hemos aprovechado para desayunar un sandwich y un café de los de las vending machines. En 1 horita ya estábamos en la estación de Kita-Kamakura, desde donde hemos iniciado la visita por la antigua capital de Japón. Eran las 8: 30h y casi no había nadie.

La ruta que hemos seguido es la que se recomienda en varios lugares: empezar desde Kita-Kamakura Station y visitar los diferentes templos y santuarios de interés hasta llegar al centro de la ciudad, donde se encuentra la estación de Kamakura.

Antes de marchar, no perderse la visita al Daibutsu (Gran Buda) y el templo Hasedera, a los que se puede acceder en bus o metro desde el centro de la ciudad.

Así pues, lo primero que hemos visto ha sido el templo Engaku-ji, precioso, situado justo a la salida de la estación de Kita-Kamakura. Este es uno de los cinco principales templos zen de Kamakura y está formado por varias salas rodeadas de vegetación, creando espacios encantadores.

Se puede subir hasta la campana (a 15 minutos andando), donde hay una casa de té donde se pueden probar unos dulces japoneses o beber sake dulce (amazake) y / o llegar hasta el final del templo, donde se encuentra la sala Shariden, el mejor exponente de arquitectura zen de estilo chino, el cual consagra un diente de buda, considerado un tesoro nacional. Llevábamos sólo unos minutos caminando cuando hemos empezado a sudar … y es que hoy hace un sol radiante y la temperatura a las 9h de la mañana ya era de 30ºC! El problema es la humedad, que hace que la ropa se quede empapada enseguida. Suerte que hay vending machines para todas partes con agua bien fresquita …

De nuevo en la carretera que bordea la vía del tren, hemos caminado hasta el templo Kenchoji, el número 1 de los cinco grandes templos Zen de Kamakura.

Consta de varios subtemplos, donde destaca la Batsuden (sala del Buda) y el precioso jardín zen que hay detrás de la Hojo (sala principal del templo), diseñado por el maestro Zen Muso Kokushi. Aunque nosotros no hemos podido hacerlo (debido al calor), si se sigue el camino por unas escaleras empinadas, se llega al santuario de Hanson, situado en un entorno precioso (pero, por lo que leí, difícil de encontrar!).Desde aquí se puede ver el monte Fuji en días claros.

Y, si se sube aún más (unos 5min), se llega a un segundo mirador con bonitas vistas de todo el recinto del templo y la ciudad de Kamakura. La siguiente visita la hemos hecho en el santuario Tsurugaoka Hachimangu, el más importante de Kamakura.

Junto a la puerta de entrada (torii), como todo templo sintoísta, encontramos una fuente para purificarnos antes de entrar siguiendo el ritual Misogi. El procedimiento de purificación es bastante simple: Se “limpian” las manos utilizando una de las cazoletas: primero se coge la cazoleta con la mano derecha, se recoge agua de la fuente y se vierte sobre la mano izquierda dejándola caer sobre la base de la fuente; luego se realiza el mismo proceso con la otra mano, y finalmente se “limpia” la boca de manera similar (sin tragar!). Una vez purificados, los sintoístas se acercan al altar, hacen un par de reverencias, su oración y ya están listos para entrar. Si entramos, podemos ver algunos japoneses rezando. Ya había leído que, pese a no ser practicantes, es muy común entre los japoneses ir a los templos o santuarios a pedir cualquier cosa (salud, amor, hijos, dinero, …).

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