Dubrovnik

Hoy hemos dedicado el día entero en la ciudad de Dubrovnik. Entre una cosa y la otra no hemos parado, y eso que el centro se ve en un momento … Después de una buena ducha, hemos bajado a desayunar a la plaza donde cenamos ayer (Gunduliceva Poljana), ya que vimos que había pastas y el café estaba muy bueno. El camarero tanto simpático de ayer también estaba, nos ha reconocido enseguida. Hemos aprovechado para mirarnos el mapa del centro de Dubrovnik y descubrir qué nos faltaba por ver de esta magnífica ciudad.

Al ser tan pequeño, caminando por la calle principal (Stradun o Placa) o por sus calles paralelas, rápidamente vaso de una punta a la otra sin darte cuenta. Todas las calles son empedradas y no hay coches, solo gente (mucha gente).

Tiendas, bares y restaurantes. En la “nuestra” plaza (después de cena y desayuno en el mismo lugar, ya nos la hemos hecho nuestra), había un mercado de frutas, verduras y diversos productos del país (grappa y otros licores, aceites aromáticos, garrapiñadas, higos , etc).

Después de unas cuantas vueltas y acumular el calor en el cuerpo, hemos ido a la propia playa de Dubrovnik, que está sólo a 200 metros del puerto. Por ser una playa de ciudad es muy tranquila, y el agua (como siempre) está súper limpia, transparente. Me he hecho un buen baño en la parte de arena fina de la playa y hacia el bar de la playa.

Por suerte había duchas (aunque de pago: 1 kuna) y me he podido quitar la sal y ponerme la ropa de nuevo. Y de nuevo hacia el centro a comer. Teníamos clichés un restaurante justo antes de entrar en la ciudad amurallada, pero ya estaba lleno y nos teníamos que esperar 1 hora … así que nada, hemos ido a dar una vuelta en busca de algo rápido para comer, y hemos acabado en uno italiano, haciéndonos un buen plato de pasta cada uno (que, por cierto, estaban buenísimos).

Son las 15: 30h y es una hora ideal para ir al apartamento a descansar un rato. Pero hay dos inconvenientes; por un lado, nos da pereza subir los 113 escalones que tenemos para llegar a casa; y por otro, tememos que la propietaria (imposible escribir y pronunciar su nombre) es un poco pesada… pobre mujer, es encantadora y muy servicial, pero nos habla con croata. No hay manera de entender nada de lo que dice!

Así que decidimos subir a lo alto del montículo con el funicular, donde está la torre de comunicaciones y una fortaleza, y desde donde se tienen unas vistas muy chulas de todo Dubrovnik, incluyendo la zona de Lapad, las islas Elafiti y gran parte de las montañas de Bosnia. Costa 73 kunas por persona (que son unos 10 €), pero vale la pena, ya que también hay un museo (15 kunas más) con una exposición de fotos de la guerra de 1991 y un reportaje de vídeo grabado durante la destrucción de la ciudad de Dubrovnik … bastante impactante.

Seguramente desde aquí arriba se puede ver la puesta de sol, y hay un bar-mirador donde se está de coña. Hay que tener en cuenta que aquí se pone el sol antes de las 20h. A las 18h de la tarde hemos bajado de nuevo con el funicular y hemos ido directos al apartamento. Esta vez sí, a descansar un rato, ducharnos y refrescarnos un poco …

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